Vivimos tiempos complejos. Basta con mirar alrededor —o encender el celular— para encontrarnos con noticias que hablan de violencia, desigualdad, pobreza, guerras, soledad, adicciones, crisis de sentido y falta de oportunidades. Estos problemas atraviesan a toda la sociedad, pero golpean con especial fuerza a los jóvenes, que muchas veces crecen en un mundo que les exige mucho y les ofrece poco.
Frente a esta realidad, surge una pregunta inevitable: ¿qué podemos hacer? ¿Cómo acompañar a los jóvenes para que no sean solo víctimas de los problemas del mundo, sino protagonistas de un futuro mejor?
Los problemas del mundo vistos desde los jóvenes
Muchos jóvenes hoy viven:
Falta de sentido y esperanza, que se manifiesta en desmotivación, apatía o vacío interior.
Violencia y exclusión, tanto en contextos sociales difíciles como en formas más sutiles como el bullying o la discriminación.
Soledad, aun estando hiperconectados, pero con vínculos frágiles y superficiales.
Desigualdad de oportunidades, que limita sueños y proyectos de vida.
Presión constante, para encajar, rendir, consumir y “ser alguien” según modelos que no siempre humanizan.
Estos problemas no se resuelven solo con normas, castigos o discursos moralizantes. Requieren una educación que toque el corazón, que forme personas íntegras y que ayude a descubrir que la vida tiene un sentido y una misión.
La propuesta salesiana: educar para transformar
La educación salesiana, inspirada en San Juan Bosco, no nació en un contexto fácil. Don Bosco vivió en una época marcada por la pobreza, la migración, la explotación laboral y el abandono de los jóvenes. Y, sin embargo, no se quedó en la queja: respondió con una propuesta educativa profundamente humana y cristiana.
El Sistema Preventivo, basado en la amor, razón, y la religión, sigue siendo hoy una respuesta actual y necesaria.
1. Educar desde la cercanía y el acompañamiento
La educación salesiana no mira a los jóvenes desde arriba, sino camina con ellos. Escucha, acompaña, comprende sus dolores y sus sueños. En un mundo donde muchos jóvenes se sienten invisibles, la presencia del educador salesiano —que está, que conoce, que se interesa— es ya una respuesta concreta.
Sentirse amado y valorado puede ser el primer paso para que un joven recupere la esperanza.
2. Formar personas, no solo estudiantes
Frente a una sociedad que muchas veces mide el valor por el éxito o el rendimiento, la educación salesiana apuesta por la formación integral: mente, corazón, espíritu y compromiso social.
No se trata solo de transmitir contenidos, sino de ayudar a los jóvenes a:
Pensar críticamente.
Construir valores sólidos.
Descubrir su vocación.
Comprometerse con los demás, especialmente con los más débiles.
Así, la educación se convierte en una herramienta para combatir la indiferencia y el individualismo.
3. Crear comunidades que contengan
El oratorio, la escuela, el patio, el grupo juvenil: todos son espacios donde el joven no está solo. En una cultura marcada por la fragmentación, la propuesta salesiana crea comunidad, sentido de pertenencia y vínculos sanos.
Allí se aprende a convivir, a respetar, a perdonar y a trabajar juntos por un bien común.
4. Despertar esperanza y compromiso social
La educación salesiana no forma jóvenes encerrados en sí mismos, sino buenos cristianos y honrados ciudadanos. Jóvenes capaces de mirar la realidad, indignarse ante la injusticia y comprometerse para transformarla.
Cuando un joven descubre que puede hacer algo por los demás, deja de ser parte del problema y comienza a ser parte de la solución.
Una respuesta vigente para hoy
Hablar de educación salesiana hoy no es hablar del pasado, sino de una propuesta profundamente actual. En medio de un mundo herido, esta pedagogía sigue siendo un signo de esperanza.
Educar con amor, acompañar con paciencia y confiar en lo mejor de cada joven es, quizás, una de las formas más concretas de combatir los problemas del mundo.
Como decía Don Bosco: “La educación es cosa del corazón”. Y mientras haya jóvenes que necesiten ser escuchados, acompañados y amados, la educación salesiana seguirá teniendo mucho que decir.

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